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Registrado en el Tribunal de Milán, n° 197 de 25/06/2015

  • NACIONAL-ATLÉTICO TUCUMÁN: OS CONTAMOS LO QUE PASÓ

    Si fuera un cuento del “NegroFontanarrosa (y habría las bases para construirlo), en un primer momento sería muy cómico pero al final nos haría pensar. En realidad, el cuento del primer viaje continental de Atlético Tucumán es un hecho real y tuvo lugar en Ecuador. Muy pronto las risas dejaron espacio a los interrogativos, a las reflexiones.

    Empezamos de los hechos, incontrovertibles, para luego dejar espacio a las diferentes especulaciones.

    A las 19.15 (horario de Quito), el día 7 de febrero estaba programado el partido de vuelta del segundo turno preliminar de la Copa Libertadores: en el Olímpico de Atahualpa se tenían que jugar NacionalAtlético Tucumán. Pero en esa hora el equipo argentino, que había sido seguido por muchos aficionados (se habla de más de 4 mil) que ya estaban en la capital ecuatoriana desde el domingo, donde coparon Plaza Foch en el centro del barrio de la Mariscal, aún no había llegado al estadio, ni tampoco a Quito. ¿Donde estaba?

    Copa Libertadores, Nacional vs Atletico de Tucuman

    Es algo habitual para muchos equipos llegar a las ciudades con alturas elevadas, como por ejemplo Quito (2.800 metros s.n.m.), muy sobre la hora. Pero los de Atlético Tucumán lo tomaron demasiado con calma y tropezaron con un inconveniente muy serio: el aéreo de la compañía Aerovias Dap (que no es la Emirates) reservado en Guayaquil, la ciudad del Pacífico ecuatoriano donde estaban terminando la preparación en función del partido, no tenía las autorizaciones necesarias por parte de la Dirección General de Aviación Civil del Ecuador (DGAC).

    Pánico.

    Entonces se decidió colar a los jugadores en un aéreo comercial y partir hacia Quito. Una vez llegados a la capital ecuatoriana, sin maletas o cualquier otra cosa, una parte de la plantilla de Atlético Tucumán se precipitó al bus que recorrió el camino para llegar al estadio a una velocidad de más de 130 km por hora. Un riesgo muy grande.
    Mientras tanto el Nacional esperaba en el estadio: ya habían pasado los 45 minutos de los que habla el reglamento de la Conmebol y deberían haber ganado en los escritorios. De hecho, no fue así: se esperó la llegada del equipo argentino para empezar a jugar. El bus llegó al aparcamiento del Atahualpa haciendo chirriar los neumáticos, los jugadores bajaron de prisa y en el vestuario ya estaban listas las camisetas de la selección sub-20 argentina que está disputando (a propósito, muy mal) el campeonato sudamericano juvenil. Son las únicas disponibles, porque el material técnico había quedado en el aeropuerto de Guayaquil. Los jóvenes argentinos pusieron a disposición también sus botines. Luego cinco minutos de estiramiento y todos a la cancha, sin calentamiento.

    Copa Libertadores, Nacional vs Atletico de Tucuman

    Pero el fútbol sigue reglas indefinidas, y el Atlético Tucumán jugó un partido fantástico: todos estaban concentrados, a pesar de lo que aconteció, y dominaron el juego durante más de una hora, acercándose más de una vez al gol necesario para clasificar, que encontrarán, merecidamente, en el final con Zampedri, aunque detrás de la camiseta número 9 que vestía estaba escrito Lautaro Martínez, el delantero de la sub-20 argentina. Cambiaba poco para el Atlético Tucumán que finalmente supo resistir a los ataques del “Nacho” y llevarse a cabo la victoria que valió la clasificación.

    Hasta aquí contamos los hechos.

    Luego empezaron las especulaciones. La más imaginativa es la del técnico de Atlético Tucumán Lavallén que habló de conspiración contra ellos y de justicia divina (“Dios es justo”, repitió muchas veces) e intimó a la Conmebol indagar sobre lo acontecido. Ninguna palabra para el equipo rival que esperó más de una hora su llegada. Inicialmente se había filtrado que también el Nacional, con mucho fair play, estaba dispuesto a esperar la llegada de los rivales. De hecho, después del partido, el presidente del club declaró claramente que fue la misma Conmebol que ordenó a la institución ecuatoriana esperar a los argentinos y jugar, ¡bajo pena de descalificación! Sic.
    Aquí en Quito se habló también de una intervención del embajador argentino, Luis Juez, que intercedió con la Conmebol y el entorno del fútbol ecuatoriano en favor del equipo de Tucumán. Todo esto aconteció en un momento delicado para Ecuador, que en breve elegirá a su nuevo presidente (Rafael Correa, en el cargo de 2007, dejará el Palacio de Carondelet) y que ayer vio el comienzo de las negociaciones de paz entre el gobierno colombiano y ELN, el grupo terrorista más poderoso después de las FARC, que ya consiguieron un acuerdo con el presidente cafetero Juan Manuel Santos.

    Copa Libertadores, Nacional vs Atletico de Tucuman

    El embajador argentino en Ecuador confirmó la conversación telefónica muy animada con el presidente del Nacional, pero quiso reiterar que no hubo ninguna presión por su parte y si el club ecuatoriano no quería jugar, habría podido no salir a la cancha.
    Un verdadero cuento sudamericano, surrealista pero auténtico, controvertido y profundamente conforme con la especificidad, única, de América Latina, llena de juegos de poder subterráneos, explosiones de entusiasmo y genuinos, polémicas y retrolecturas que muestran las historias a través de puntos de vista cada vez originales. Las últimas noticias, recogidas el día siguiente, cuentan de un Nacional que tiene la intención de apelar y que probablemente será suportado por la Federación ecuatoriana. En realidad, es un poco tarde. El juego ya ha terminado y esta decisión parece una acción debida por no perder completamente la cara.

    Es la Copa Libertadores, una hermosura.

    Lamentablemente, es también la Conmebol, una asociación ya golpeada por acusaciones y condenas graves de corrupción en los últimos años. La credibilidad se obtiene con la transparencia y en este caso no hubo ni siquiera un poco. Hay tiempo para remediar el error y hay también espacio para agregar un capítulo más al romanzo sudamericano que es la vida.

    Fotos de portada y en el texto ©LaPresse

    Carlo Pizzigoni

    Carlo Pizzigoni

    Nato a Pero, periferia milanese. Di solito è in giro a vedere cose, specie di calcio. Coppa d’Africa e Mondiali giovanili, visitati in serie e vissuti sul posto, sono le esperienze professionali che più lo hanno soddisfatto, al netto di #SkyBuffaRacconta (prima Storie Mondiali - diventato poi un libro Sperling&Kupfer -, poi Storie di Campioni) e fino al Mondiale 2014 in Brasile. Collabora con Sky, ha scritto per La Gazzetta dello Sport, Guerin Sportivo e per il quotidiano svizzero Giornale del Popolo. Con Guido Montana ha fondato MondoFutbol.com, con l’obiettivo di farne il punto di riferimento italiano per il calcio internazionale.

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