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Registrado en el Tribunal de Milán, n° 197 de 25/06/2015

  • GUILHERME, EL PRIMER EXTRANJERO DE LA SELECCIÓN RUSA

    Deportivamente estoy más vinculado a Rusia,

    revela Guilherme Alvim Marinato, el portero brasileño del Lokomotiv de Moscú. El guardameta del actual líder del campeonato ruso, que también se clasificó a los 16avos de la Liga de Europa, fue el primer futbolista de la historia en haber sido naturalizado por la selección rusa.
    Contactado en exclusiva por MondoFutbol, el oriundo de Minas Gerais de casi 32 años cuenta su trayectoria en Brasil, la carrera que supo construirse en Moscú y la elección de la selección por la cual jugar.

    “Unos emisarios rusos llegaron a Brasil en búsqueda de un mediocampista, pero yo cautivé sus atenciones y decidieron comprarme”, delata Guilherme.
    Su carrera se desarrolló rápidamente. Dos años en la cantera del PSTC (Paraná Soccer Technical Center), una academia de la que surgieron profesionales como, entre otros, Rafinha, Fernandinho y Kléberson, fueron el trampolín para el pase al Atlético Paranaense. Tras más o menos cuatro años pasados con la camiseta del Furação, Guilherme era todavía un desconocido, pero decidió arriesgar y anticipar las etapas.
    “Quería acercarme a los mayores campeonatos europeos”, dice el nativo de Cataguases, una ciudad siempre en la vanguardia a nivel cultural y en la que dejó su sello también el prestigiosísimo arquitecto Oscar Niemeyer. Y fue así que en 2007, con tan solo 21 años y menos de treinta partidos como profesional, Guilherme se mudó a Europa. Más precisamente a Rusia, un país del que no sabía nada, a excepción de su proverbial frio muchas veces objeto de estereotipos.

    Al principio tenía serias dudas de haberme equivocado, sobre todo en el período en el que estaba lesionado. Me había arrepentido y sufría mucho.

    Los primeros dos años fueron por lo tanto una pesadilla. Luego la idea del fracaso despertó el hambre de éxito de Guilherme. “Al final decidí aguantar para demostrar que valía lo que pagaron para mí”. Cerca de 2 millones de euros no eran pocos para un portero que ni siquiera se había destacado de manera particular en su país. El primer partido Guilherme lo jugó en 2009 y desde ahí su carrera volvió a progresar. Día tras día, Moscú se convirtió en su segunda casa, hasta el punto de que hoy, diez años después, Guilherme puede afirmar que difícilmente iría a otro lugar.

    “Me adapté a Rusia y a su campeonato – aclara. En el pasado hubo ofertas de clubes ingleses, españoles y portugueses pero no cumplían con los pedidos del club. Hoy sería difícil intentar una nueva aventura”. Aprendió hasta el idioma ruso, porque para un portero es fundamental comunicar con sus compañeros, y recuerda con mucho gusto el traductor que inicialmente lo acompañaba y que cuando llegó le preparó un cuaderno con las palabras rusas útiles para dar indicaciones al equipo.
    La única chance de salir de Rusia en el futuro podría concretizarse con la vuelta a Brasil, a condición de que “esté aún bien físicamente en dos años, cuando vence mi contrato.”

    Si volviera a Brasil sería solo para seguir jugando a alto nivel.

    Ese Brasil en el que – sostiene el mismo Guilherme – es un completo desconocido y que nunca lo tomó en consideración para defender la portería de la Seleção. Por supuesto esto fue un motivo más para aceptar el llamado de Rusia que, en busca del rescate, optó por abrirse a la naturalización de futbolistas extranjeros. Con el tiempo fueron incorporados a la selección de la Federación Rusa también Neustädter e Rausch, ambos de orígen alemán, y Mário Fernandes, el segundo brasileño del grupo. Pero Guilherme fue el pionero, el que abrió un camino nuevo para el fútbol ruso, y recuerda así el día en el que lo llamaron.

    “Acepté enseguida, porque después de obtener la ciudadanía ya tenía pensado decir que sí en caso de que me llamaran”, declara de manera determinada Guilherme. “En Rusia pude construir mi historia futbolística, le debo mucho a este país. El Lokomotiv me esperó durante el largo período de la lesión y por eso aceptar fue también una forma de agradecimiento.”
    Los compañeros lo acogieron de maravilla y, a pesar de lo que se podría pensar, los aficionados también le dieron la bienvenida, cantando su nombre durante el debut en el amistoso frente a Lituania. “Fue una sorpresa positiva para mí”, afirma contento Guilherme, minimizando un poco las acusaciones de racismo muchas veces realizadas contra los rusos. Elegir no representar a Brasil no fue difícil, pero esta elección -para que quede claro- es exclusivamente deportiva y no afecta su identidad.

    Es obvio que yo me siento brasileño al 100%, pero soy capaz de separar sin problemas la vida personal de la profesional. Estoy convencido de haber tomado la decisión correcta.

    Como la que tomaron los directivos del Lokomotiv Moscú, cuando decidieron esperar a Guilherme para que se convirtiera en titular y referente del club. Este año, tras la conquista de dos copas de Rusia en 2015 y 2017, Guilherme lidera una asombrosa Loko que busca ganar otra vez el título nacional después de catorce años.
    “Sinceramente el objetivo inicial era clasificarse a una competición internacional, pero tras un inicio excelente logramos mantener el nivel. Ahora tenemos que enfrentarnos a la realidad y tomar paso a paso nuestras responsabilidades.”

    El rival principal es el Zenit de San Petersburgo entrenado por Roberto Mancini, en un campeonato que Guilherme ve “mejor que hace cinco años y mucho más competitivo”. Antes del comienzo del torneo, el Zenit era considerado el equipo favorito para la victoria final pero el portero brasileño, de manera objetiva, expone su opinión. “Es un equipo que fue revolucionado, la plantilla tiene mucha calidad pero los jugadores aún tienen que aprender a conocerse y esto fue decisivo en el duelo contra ellos (el Lokomotiv ganó 3-0, nda).

    En uno o dos años serán fortísimos.

    Este año tenemos que aprovecharlo, todo depende de nosotros”. Así como depende de Guilherme su eventual convocación para el Mundial que se disputará justamente en Rusia en 2018.
    Tras un inicio dudoso, que le cerró la puerta de la selección después de la Copa de Confederaciones -el segundo torneo disputado con la Sbornaya después de la Eurocopa 2016-, dice haber vuelto a su nivel y de esperar una llamada de Cherchesov. Porque “creo en mi trabajo y sé que con paciencia vendrán las satisfacciones”, sostiene, seguro de que, si el DT lo pondrá entre los 23, él honrará de la mejor manera a la selección del país que lo crió futbolísticamente.

     

    Créditos
    Foto de portada ©Politicalhotwire.com
    Foto n° 1, 3 e 4 ©Zimbio.com
    Foto n°2 ©Iran-daily.com

    Alex Alija Čizmić

    Alex Alija Čizmić

    El Jefecito. Mezzo italiano, mezzo bosniaco, ma da sempre innamorato dell'Argentina. Ama tutte le lingue di questa terra, ne frequenta abbastanza e sogna un mondo in cui tutti venerino la fratellanza e la multiculturalità. Forse, MondoFutbol è il posto giusto.

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