Periódico en línea

Registrado en el Tribunal de Milán, n° 197 de 25/06/2015

  • LA INMORTAL PALOMITA DE POY

    19 de diciembre de 1971, a las 19.09 horas, un gol revoluciona la historia de un club.

    Ese gol no me pertenece, o mejor dicho, nunca me perteneció. Yo fui la síntesis de los deseos de miles de hinchas.

    El gol en cuestión es la inmortal «Palomita de Poy», realizada con la camiseta del Rosario Central en la semifinal del campeonato argentino de 1971 frente a los archirivales del Newell’s Old Boys. El martes 19 de diciembre de 2017 marcó el aniversario número 46 del remate de cabeza que cambió para siempre el destino del Rosario Central -que tres días después gritará campeón por primera vez- y la vida de sus apasionadísimos aficionados. Nosotros de MondoFutbol decidimos celebrar este gol junto al protagonista, Aldo Pedro Poy, que nos concedió una entrevista exclusiva en la que contó el real significado del gesto que lo convirtió en leyenda y las figuras que facilitaron la construcción del Rosario Central más grande de la historia.

    Por cierto, en primer lugar, a nivel futbolístico la Palomita representa el comienzo de una época de oro para Rosario Central y el punto de inflexión de un gran equipo, cuya construcción tiene sus raíces en la década antecedente. Nos encontrábamos en el 1967 cuando el presidente Adolfo Boerio tuvo una notable intuición: contratar a Miguel Ubaldo Ignomiriello para reorganizar las divisiones inferiores. Pero el técnico, que dos años antes había llevado al título a la “Tercera que mata” del Estudiantes que, liderada en campo por Juan Ramón Verón, formará la base del equipo capaz de conquistar tres Copas Libertadores consecutivas del 1968 al 1970, hará mucho más.
    Dejó la primera huella de profesionalismo en Rosario Central, introduciendo el doble turno de entrenamiento, la práctica de riego en los terrenos de juego y el retiro en localidades marítimas o de montaña para la pretemporada. Entre tantas acciones positivas, tuvo también el mérito de creer en Aldo Pedro Poy.

    Miguel era un excelente profesional. Cambió la historia futbolística de Rosario Central, poniendo las bases para el ciclo más ganador del club,

    dice Poy que luego agrega: “Aportó también mejoras en la administración y en las estructuras deportivas de la institución”. De hecho, la Ciudad Deportiva situada en Granadero Baigorria -lugar de nacimiento de otro ídolo canalla como Edgardo Bauza-, encomendada por Boerio y aprovechada al máximo por Ignomiriello, es uno de los centros deportivos de más alto nivel del país y fue la casa de la selección argentina durante el Mundial de 1978.
    Si Ignomiriello puso las bases, en 1971 Ángel Labruna, que había formado parte de la Máquina del River Plate de los años 40 y era un técnico brillante, las convirtió en un Rosario Central capaz de obtener su primer campeonato nacional, que incluso fue el primer título de un equipo procedente del interior.

    Don Ángel tenía la habilidad de encontrar la posición más adecuada para cada jugador, era un gran motivador y sabía manejar al grupo de manera formidable,

    afirma Poy que luego analiza también los principios tácticos de Labruna: “Había participado en el River más espectacular de la historia y amaba el juego ofensivo, pero al mismo tiempo buscaba firmemente el equilibrio”.
    En ese año, el 1971, Poy realizaría la Palomita frente a Newell’s Old Boys y Rosario Central ganaría la final ante San Lorenzo, dando la vuelta al curso de su historia.

    Desde entonces las celebraciones para ese gol nunca pararon. Paralelamente a la formación del Rosario Central más ganador de siempre, durante esos años, precisamente en 1966, veía la luz la OCAL (Organización Canalla para América Latina), la organización más prestigiosa de aficionados del Rosario Central, fundada por profesionales del sector médico. “Son ellos los que se encargan de todo, desde la elección del lugar de la ceremonia hasta los invitados (es un evento privado, nda). Cada año realizan una camiseta de celebración del evento y una ceremonia diferentes”, aclara Poy que recuerda con mucho gusto sus sitios preferidos en los que tuvo lugar la fiesta.
    “En Argentina, además obviamente de Rosario y Buenos Aires, estuvimos en Mar del Plata, Mendoza y Ushuaia; en Chile en Santiago, donde el Bichi Borghi metió el centro; estuvimos en el estadio Centenario en el que Uruguay fue campeón mundial en 1930, en Barcelona donde el centro lo metió Juan Antonio Pizzi y también en Cuba donde marqué tras centro de Ernestito, el hijo de Che Guevara, que era discreto futbolista”. De todas formas, el común denominador de la ceremonia es uno solo.

    Cada lugar que visitamos siempre está lleno de argentinos. Es una experiencia muy intensa que hago para seguir dando alegría a todos los hinchas centralistas,

    revela el ex delantero auriazul, considerado por todos como un verdadero jugador hincha desde que en varias ocasiones, a lo largo de su carrera, decidió no dejar Rosario Central. Muy famosa la anécdota de 1969 sobre su huida a una isla del río Paraná para escapar de la cesión al Club Deportivo Los Andes. “Estoy feliz y satisfecho por haberme quedado toda mi carrera en Central y de haber incluso rechazado ofertas del Celta de Vigo y del Paris Saint Germain en 1973”.
    El de Poy es un amor que va más allá del fútbol y que, a través de la Palomita, pudo extenderse a todos los lugares del mundo en los que hay al menos un aficionado canalla. “En estos 46 años conocí a muchos amigos con los que todavía estamos en contacto. La cosa más importante en la vida son los amigos”.

    Amistad, viajar, compartir. Éste es el significado de la Palomita para mí.

    Es la génesis de la gloria para los Centralistas. Un rito, un mecanismo para saciar el deseo de revivir el momento más intenso de la historia futbolística del club. Un momento que, tarde o temprano, tendrá que vivirse sin su protagonista. “Hasta ahora nunca tuve problemas ni lo erré, aún sigo en forma. Además, cada año que pasa es más fácil porque acortan la distancia de la portería (risas, nda), declara Poy divertido. Pero, cuando él pasará a mejor vida, quién se encargará de la Palomita? Es una pregunta que los miembros de la OCAL se hacen desde la primera edición.
    A pesar de lo que afirma Poy, las rodillas ya empezaron a doler y por eso los ocalistas consiguieron unas prótesis suizas por si fuera necesario. En cambio, con respecto a las ediciones sucesivas al fallecimiento de Poy, la solución viene de la edición de 1997, en la que fue lanzado el eslogan “Hoy soy Poy” junto a miles de máscaras verosímiles de la cara de Poy, dominada por su inconfundible bigotón.
    La solución se llama clonación. Ya hace tiempo comenzaron las conversaciones con José Cibelli, un científico argentino apostado en Estados Unidos, pero este plan de locos está lejos de ser realizado. Por lo tanto, aquí está la alternativa: fueron ya registrados más de 800 niños nacidos en el nuevo milenio que deberán cumplir con la misión de organizar el centenario de la Palomita el 19 de diciembre de 2071. Poy, actual concejal de la ciudad de Rosario, aprueba el propósito y a este respecto una vez sentenció que

    llegó la hora de multiplicar el efecto de la Palomita. Sean Poy, porque yo soy ustedes.

    Y porque ese gol siga perteneciendo a los aficionados de hoy y represente la síntesis de los deseos de los aficionados que vendrán.

    Credits
    Fotos ©OCAL/José Colorado Vázquez

    Alex Alija Čizmić

    Alex Alija Čizmić

    El Jefecito. Mezzo italiano, mezzo bosniaco, ma da sempre innamorato dell'Argentina. Ama tutte le lingue di questa terra, ne frequenta abbastanza e sogna un mondo in cui tutti venerino la fratellanza e la multiculturalità. Forse, MondoFutbol è il posto giusto.

    Deja un comentario

    Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

    Send this to a friend