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Registrado en el Tribunal de Milán, n° 197 de 25/06/2015

  • EL REAL MADRID DE ZIZOU

    Para ganar un campeonato como este, tienes que ser necesariamente especial. Para lograrlo de esta manera, tienes que serlo aún más. Pero esto nos lo dirá Cardiff. Lo que, en cambio, nos han dicho diez meses de locura en Liga es que el Real Madrid inventado por Zinedine Zidane ya entró en la élite de los equipos que escribieron la historia del fútbol.

    Todo empezó el 4 de enero de 2016, cuando un presidente en el borde del abismo, cuestionado y atacado por todos los frentes, decidió hacer uno de los golpes de efecto más mediáticos. Desplazó la atención de si mismo y de sus errores (de la destitución de Ancelotti en adelante…) aferrándose a un catalizador. Y fue así que Zizou, el jugador leyendario, fue nombrado como nuevo entrenador. O algo similar, ya que hasta entonces Zidane solo había sido asistente (de Ancelotti, ¿parece una broma no?) y sobrevivido a la gestión del Real Madrid Castilla, cuyos resultados interesan a Florentino Pérez menos de las ofertas mensuales en Groupon. En medio de un público tanto sorprendido como escéptico, Zinedine Zidane mostró su típica sonrisa burlona. Y dijo:

    Creo que todo irá bien.”

    Tras diecisiete meses, su equipo se presentaría en Cardiff con una Liga de Campeones, una Supercopa de Europa, un Mundial de Clubes y una Liga en el palmarés. Pero si supongamos que los primeros tres triunfos hayan sido el resultado del trabajo de su predecesor, de una conspiración entre los jugadores, incluso de la casualidad o de cualquier otra coartada que saque méritos al entrenador., el último no. Porque la Liga es el torneo nacional de mayor nivel en el mundo, y porque ganar un campeonato implica poseer constancia, planificación en el largo plazo, elecciones del hoy que inevitablemente se entrelazan con el futuro del mañana.

    Y esta Liga la ganó un gran entrenador.

    Desde cuando el francés está al mando del equipo, el Real Madrid, en Liga, obtuvo 7 puntos más que el Barcelona y hasta 21 más que el Atlético de Madrid. De 86 partidos entre todas las competiciones, el Real de Zidane ganó el 74,4%, con un promedio de 2,4 puntos por encuentro, hizo 241 goles y quedó en cero solo 3 veces (la última hace 64 partidos), lo que es un récord en la historia de los principales campeonatos europeos.

    Unos números que por si solos serían suficientes para quedar maravillados. Por otro lado hay el campo, el lugar en el que todo esto fue construido.

    A partir del centro de entrenamiento, porque la primera gran intuición del novato entrenador fue la de llamar a su lado al mejor preparador físico con el que había trabajado: el italiano y ex de la Juventus Antonio Pintus, que en el primer año organizó una especie de nueva preparación permitiendo, en cinco semanas, a un equipo que estaba sufriendo un bajón físico de encontrar las energías para llegar hasta la Champions de Milán. Y en el segundo año, cuando pudo planificar la temporada desde el verano, hacer una especie de milagro. ¿Habéis visto tan a menudo a un equipo de fútbol que en mayo está mejor que en los meses precedentes? Yo nunca lo he visto, pero este Real Madrid es así.

    El ejemplo de Cristiano Ronaldo es el testimonio más claro y potente de como el trabajo atlético de Pintus y el psicológico de Zidane hayan sido extraordinarios. El pasado febrero CR7 cumplió 32, estaba en medio de la temporada menos prolífica de su carrera, debilitado por lesiones y la deprimente demostración de que con el pasar de los años las piernas andan cada vez menos rápido. Muchas veces lo consideraron “viejo”. Zidane consiguió convencerlo de que a esta edad se puede ser aún más fuertes que antes, a condición de aceptarse y gestionarse.

    Lo convenció a hacer lo que nunca había hecho: es decir pararse.

    En 5 de los últimos 7 partidos de visitante en campeonato, Cristiano Ronaldo quedó fuera de la convocatoria por elección técnica. Descansó, entrenó y se puso en forma. Y ahora llega a Cardiff tras haber marcado 14 goles en los últimos 9 encuentros. Jugando de centrodelantero puro. Porque hoy en día Ronaldo no es más el superhombre, el atleta más completo y contundente que el fútbol ha visto. Perdió, fisiológicamente, un poco de su poderío físico. Pero no perdió, y nunca perderá, el hambre, la furia y esas habilidades de finalizador que lo convierten (con 370 tantos entre Liga y Premier League) en el goleador más prolífico en la historia de las cinco ligas europeas principales. En consecuencia, hay que hacer todo para que esté lo mejor posible y ponerlo en condiciones para que rinda lo mejor posible. Misión cumplida.
    Luego vienen las cuestiones tácticas y estratégicas, y aquí también hablamos de obras maestras. Ya de por sí, haber convencido al madridismo y a Florentino Pérez de que jugadores como Casemiro y Keylor Navas (perfil bajo pero muchísimo rendimiento) son determinantes para obtener trofeos en el fútbol de hoy, puede ser considerado un milagro. Pero transformar el Real Madrid en un equipo que puede jugar con seis módulos diferentes (este año utilizó el 4-3-3, 4-4-2, 4-2-3-1, 4-3-1-2, 3-4-3 y 5-3-2), que permitió marcar al menos un gol a 21 jugadores distintos y que puede cambiar de forma muchas veces durante un partido, sorprendiéndote con un Modrić lateral defensivo o con un Marcelo “creador por la banda”, es algo inmenso.

    Sobre Zidane dijeron que era más un hombre capaz de poner todo en orden que un entrenador. Si fuera verdad, sería difícil encontrar las razones que llevaron a Carvajal y Marcelo a hacer un montón de asistencias (de hecho el Real marcó 40 goles de cabeza), a Toni Kroos a superar su récord personal de pases decisivos, a Sergio Ramos a destruir cada sistema defensivo en los balones parados, de los que, hablando justamente de jugadas estratégicas, llegaron 39 goles. En particular sería inexplicable el tema de Isco. La magia de este Real Madrid, el jugador más cercano al estilo de Zidane, el verdadero pilar del equipo en este final de la temporada. Sin embargo, el decimotercero por minutos jugados.

    Isco es sin duda un jugador diferente.

    Un fantasista – en el sentido clásico del término – por sus habilidades técnicas y su visión de juego, pero un “enganche” muy moderno por su manera de interpretar los partidos. Incluso piensa de manera diferente: lo había demostrado en Valencia, cuando Emery lo había hecho debutar pero no estaba convencido de que pudiera estar establemente en el primer equipo y él le dio un portazo al Mestalla eligiendo volver a Málaga, para regalar a su gente los días más gloriosos de la historia boquerona. El mismo pensamiento, el de renunciar a estar al margen de los titulares para ser protagonista en otro lado, lo hizo el invierno pasado. Había, incluso, ya decidido marcharse. Pero luego Zidane convenció a él también. Le hizo entender que con 24 años, aunque participes en un gol del Real Madrid una vez cada 91 minutos jugados, tienes que ser paciente. Tienes que esperar por tu momento. Y de hecho, hoy Isco es el verdadero líder técnico del Madrid: maneja el juego y firmó un nuevo, riquísimo contrato hasta 2022.

    Luego tendríamos que hablar de Luka Modrić, el que al final de su primera temporada con la camiseta blanca fue votado a través de un encuesta promovido por el diario “Marca” como el peor fichaje del año en Liga y que hoy en día – cuando lo ves jugar en vivo – te hace realmente dudar de que un ser humano pueda poseer el don de la ubicuidad.
    Tendríamos que mencionar a Marco Asensio, la novedad, un veinteañero que, además de esa combinación de técnica y velocidad que pertenece solo a los grandes jugadores, tiene una mentalidad que puede realmente convertirlo en una estrella del Real Madrid.
    Quizás tendríamos que citar también las alternativas que, en realidad, no fueron tan alternativas, porque el único jugador de la plantilla que alcanzó las 50 presencias fue Lucas Vázquez, porque tal vez Kovačić encontró su real dimensión como armador delante de la defensa (a condición de que aprenda a soltar antes el balón…entonces sí que podría iluminar su futuro), y porque Nacho Fernández, que el verano pasado no sabía si quedarse como reserva o si buscar éxito en otro lado, participó en 39 partidos y realizó goles tanto hermosos como fundamentales.
    Hay seguramente que nombrar dos personas que deseaban algo más, pero que, de todas formas, no cedieron a la enfermedad de la “falta de protagonismo” aportando, en cambio, una eficacia monstruosa antes da despedirse: hablamos de Morata, un gol cada 98,5 minutos jugados pero, sin embargo, eterno reemplazo de Karim Benzema que, a pesar de ser el octavo marcador en la historia del Real Madrid (180 goles sin haber nunca tirado un penalti), es especialmente el vasallo perfecto de la estrella Cristiano, y James Rodríguez, el apático, voluble y rebelde James, que irá al Manchester United pero que, mientras tanto, en esta temporada proporcionó 11 goles y 11 asistencias, participando en un gol cada 85,6 minutos.

    Todas caras, todos resultados, todas piezas que componen el maravilloso mosaico de Zidane. Y que lo transforman ya en una obra de arte universal, independientemente de una final de Champions League que puede llevarla a ser algo que ningún otro equipo nunca ha sido en el fútbol ultramoderno.

    Foto de portada y en la nota ©LaPresse

    Stefano Borghi

    Stefano Borghi

    Pavese classe '82, principalmente fa le telecronache di splendide partite di calcio per Fox Sports. Prima le ha fatte anche per Sportitalia, e da sempre ama il calcio e altre forme d'arte, come la musica e la cucina. Soprattutto, le belle storie. Dietro alle quali ama perdersi, indipendentemente da dove lo portino.

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