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Registrado en el Tribunal de Milán, n° 197 de 25/06/2015

  • TEO GUTIÉRREZ Y SU AMOR POR JUNIOR DE BARRANQUILLA

    Estaba esperando este momento con ansias.

    Pocas, simples palabras que despertaron nuevamente el entusiasmo de un pueblo. Las pronunció Teófilo Gutiérrez, pilar de la Selección Colombia de Pékerman, presentado el 26 de junio de 2017 como el principal refuerzo del Atlético Junior. Teo vuelve por tercera vez a Barranquilla después de los numerosos éxitos con River Plate, las decepciones europeas y la última poco exitosa temporada en Rosario Central. Junior no sale campeón desde 2011, es decir dos años tras la primera experiencia de Teo en el Tiburón (2007-2009) y un año antes de la segunda (2012). Un giro del destino, contra el que Teo ya había empezado a rebelarse en el debut en la primera fecha de la Liga Águila II (la segunda parte del campeonato colombiano), encantando el público y marcando el tercer gol en la victoria frente a La Equidad (3-0). Un triunfo que pareció haber encendido una luz en el camino de una institución que planea volver a lo más alto.

    Una institución por la que todo el Caribe colombiano siente un amor incondicional, que a lo largo de la historia no siempre fue igualado en términos de resultados: siete campeonatos, una copa y ningún trofeo internacional en los 92 años de vida del tercer equipo más antiguo de Colombia. Teo quiere acompañar (sería exagerado decir guiar) el deseo de la dirigencia de volver a ganar: esta es la razón por la cual la familia Char, dueña del Junior, decidió traerlo otra vez a casa. Una casa, Barranquilla, que es la cuna del fútbol colombiano (aquí nació la AdeFútbol en 1924) y tierra siempre relacionada con grandes estrellas de este deporte que han hecho la historia del país. Sobre todos Roberto Meléndez, delantero de los años 30 que hoy da el nombre al estadio del Junior, y Carlos Valderrama, que ganó dos títulos con el Junior y fue el líder de la Selección Colombia más bella y fuerte de siempre que se lució durante el Mundial de USA 94.
    Y finalmente Teo Gutiérrez, que se crió en el barrio La Chinita donde empezó a nutrirse de fútbol. A sacarlo de la calle contribuyeron un campito de arena que estaba al lado de un arroyo de agua negra donde flotaban trastos viejos e Independiente Framy, una pequeña escuela de fútbol fundada por Franklin Ramírez, el primer entrenador de Teo.

    Siempre jugó de diez, de diez goleador,

    dijo Franklin, recordando como todas las canchitas de la zona se llenaban por Teo. Como siempre salían a marcarlo, una vez Ramírez decidió ponerle la camiseta n°6 para desviar la atención. Pero el talento de Gutiérrez era demasiado evidente, tal como el cariño demostrado por los aficionados del Junior. A celebrar el primer gol de su tercera etapa con los rojiblancos en el primer partido de la liga eran 29.619, pocos si los comparamos con los 45 mil junioristas que fueron a acoger a su viejo, nuevo ídolo en el estadio Metropolitano. Una ciudad entusiasmada por la presentación con la segunda mayor convocatoria en la historia del fútbol sudamericano (solo la vuelta de Tévez al Boca en 2015, a la que asistieron 55 mil personas, atrajo más gente).

    En Junior Teo ha vuelto a trabajar con el técnico Julio Comesaña que lo había hecho debutar en 2007 y, confiado y más maduro, parece haberse dado cuenta de su real valor como líder.

    Vengo para ser campeón,

    declaró al llegar.
    Después de todo, como afirma Juan Gossaín, escritor y periodista hincha del Tiburón, “Junior es la novia eterna de todo barranquillero”. Y Teo empezó a cumplir las promesas que le hizo. El Atlético Junior ganó la Copa Águila (es decir la Copa Colombia) derrotando en final al Independiente Medellín y en el partido de vuelta Gutiérrez marcó un gol. Para el delantero es el primer título con un equipo colombiano en toda su trayectoria futbolística. Y podría no ser el último de esta temporada, porque El Tiburón ya se clasificó a las semifinales de la Copa Sudamericana y sigue luchando por el título en el Torneo Finalización. 

     

    Foto de portada ©lavinotinto.com
    Foto en la nota ©LaPresse

    Alex Alija Čizmić

    Alex Alija Čizmić

    El Jefecito. Mezzo italiano, mezzo bosniaco, ma da sempre innamorato dell'Argentina. Ama tutte le lingue di questa terra, ne frequenta abbastanza e sogna un mondo in cui tutti venerino la fratellanza e la multiculturalità. Forse, MondoFutbol è il posto giusto.

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