Alexis Sánchez y Tocopilla, los orígenes del Niño Maravilla

Necesitaríamos una mente flexible y visionaria como la de Alexander Jodorowsky para imaginarnos un chico criado en una zona desértica y lejana afirmándose como uno de los futbolistas más buscados del planeta.
Jodorowsky, cineasta, escritor, dibujante, dramaturgo, poeta – elegid vosotros en qué sector y a qué nivel situar su genio artístico – nació en el norte de Chile. Por un lado el sonido del mar, por el otro el de los astilleros de empresas mineras que desde siempre buscan materiales valiosos en el subsuelo. En su época extraiban el salitre, luego se dedicaron al cobre.

Olores, rumor, trabajo, muchas veces explotado, siempre duro, durísimo.

Jodorowsky abrió su mente a partir de ese lugar, de Tocopilla. Tras casi sesenta años, en el mismo panorama de humanidad y pobreza vio la luz Alexis Sánchez, actual delantero del Arsenal y, sobre todo, protagonista principal de la generación dorada del fútbol chileno. Alexis empezó a desarrollar su increíble capacidad orgánica y sus habilidades técnicas en los campitos pelados de esa ciudad. Tenía un talento psicomotriz único.

Y una obsesión, la pelota.

Un amor alimentado por el tío José, el hombre que tomó el lugar del padre de Alexis, que desvaneció dejando a mamá Martina la responsabilidad de crecer y darle de comer al chico. Mamá Martina pelaba los mariscos y lavaba a mano la ropa de los demás para llevar a casa los pesos necesarios para si misma y Alexis. El talento de este chico era brillante, con 15 años llegó a Cobreloa, el equipo en el que se destacó, con dieciséis ya era titular indiscutible en las selecciones menores de Chile.
Se convirtió en el Niño Maravilla, un apodo demasiado banal diría Jodorowsky que, al parecer, nunca se llevó bien con su conciudadano.

Las primeras ganancias fueron entregadas al tío José Delaigue y a la madre, y fue en ese entonces que entró en juego la familia putativa de Alexis, los Pozzo de Udine. Villarreal y Werder Bremen estaban interesados en el chico pero la familia que maneja al Udinese de Italia convenció a todos, desembolsando casi dos millones de euros para fichar al jugador.
Parecían demasiados, en particular según los estandartes de los Pozzo, que con pocos dólares, en ese entonces más que ahora, «pescaban» talentos fabulosos en todo el mundo gracias a un sistema de scouting inigualable. Y también por eso el Udinese le construyó una carrera para que creciera gradualmente, con cuidado meticuloso. Así que antes de Europa, y del Friuli, pasó por Colo Colo, un gigante del País, y por River Plate, un gigante del continente.

Paso a paso surgió un jugador único, gracias a una ética laboral diferente que probablemente se formó también a través del recuerdo de los compatriotas que hacían la cola para ir a romperse la espalda en las minas.

En primer lugar Alexis compró una casa a su tío, pero cuando llegaron los éxitos más grandes, que José siempre le deseaba, él no vivía más en esta tierra. Sánchez pensaba sobre todo en él, cuando miraba al cielo tras sus goles en Udine y con la camiseta más importante del mundo, la del Barcelona, y hoy en día sigue pensando en él en Londres, con la camiseta de Arsenal.

Y sobre todo con la roja de Chile, que es la única, verdadera Roja del mundo, que él consiguió llevar allá a donde ningún otro había podido, a lo más alto de Sudamérica. La generación de los 87-88, la de Vidal, Isla, Medel y, justamente, Alexis Sánchez, ha sido el esqueleto del equipo que conquistó por primera vez la Copa América en 2015, repitiendo el triunfo el año siguiente.

¿Delantero exterior o centrodelantero? No importa en un fútbol moderno en el que el chico chileno se siente muy cómodo (porque básicamente no existen posiciones con tareas preestablecidas sino constantes lecturas de los tiempos de juego) y en el que es protagonista en los clubes más grandes del Mundo. Buscado por la Juventus, ahora parece estar destinado al Bayern Munich.

Hablamos de la minoritaria élite de los más grandes.

Tocopilla lo celebró construyéndole una estatua en medio de la ciudad, así como en Funchal, en el paseo marítimo, la construyeron a Cristiano Ronaldo. Alexis vuelve muy a menudo a su pueblo. En su opinión es la localidad más hermosa del mundo. Un lugar remoto y desconocido. Jodorowsky tampoco podría inventar una historia así.

Foto de portada y en la nota ©LaPresse