De Lionel Messi a Eupen, las joyas de Josep Colomer

Josep Colomer no contesta a preguntas sobre La Masía.

Por respeto a quien vino después de mí.

Sería suficiente esta frase para definir la importancia del ex responsable de una de las canteras más famosas y renombradas del planeta. Cuando estaba él, daba sus primeros pasos un tal Lionel Messi, un chico tímido de 11 años con problemas de crecimiento y unas ganas desmedidas de triunfar en el mundo del fútbol. Colomer es considerado como uno de los descubridores del fenómeno de Rosario. De hecho es mucho más.

Messi es Messi gracias a él mismo,

dice Joan Lacueva, el director administrativo de La Masía durante la época Colomer.

También yo y Carles Rexach (en aquel entonces director técnico, N.d.A.) seguíamos al chico porque un talento como él era imposible de ignorar. Pero con Josep había una química especial, a nivel profesional y sobre todo humano.

Colomer fue asistente de Luiz Felipe Scolari en el Mundial de Corea y Japón ganado por Brasil en 2002 y tras su experiencia en el Barcelona podría haber decidido terminar de trabajar. En cambio, optó por el complejo y descomunal Football Dreams, el proyecto futbolístico y formativo inaugurado en 2007 por el jeque Jassim bin Hamad al Thani con el objetivo de convertir a la Aspire Academy, una escuela de fútbol con base en Doha, en una de las juveniles más productivas del mundo. El dinero lo pusieron los jeques, el saber hacer comercial la Global Sport Marketing del ex presidente del Barcelona Sandro Rosell (objeto de una investigación junto a Colomer en 2017), en colaboración con Nike, mientras que el aspecto técnico y organizativo fue encomendado a Colomer.

Tocó a él dirigir la enorme operación de scouting realizada en el continente africano, donde en poco más de dos años fueron visionados 4 millones de chicos. Los mejores acaban en Qatar, para luego tomar el camino hacia Europa.

Sí, porque desde 2012 la Aspire Academy es propietaria de Eupen, un club de Bélgica que actualmente juega en la Jupiler Pro League.

A primera vista la Aspire parece tener una visión totalmente opuesta en relación a la manera en la que Colomer ve el fútbol, al menos si releímos algunas declaraciones vinculadas justamente a la construcción de su obra maestra, es decir Messi.

Estructuras demasiado modernas pueden resultar contraproducentes para el crecimiento del jugador. Los chicos no pueden tener todo preparado. Se aprende a jugar al fútbol en malos campos de tierra, se familiariza con el sacrificio quedándose después del entrenamiento para limpiar los zapatos y las duchas. Messi en Barcelona jugaba en un campito pelado, yo lo incorporé al Barça C que en aquel entonces acogía solo los descartes. Messi se convirtió en Messi porque lo obligamos a subir un escalón a la vez, y porque él tenía la humildad y el hambre necesarios para entender que solo así podía tener éxito.

Pero el lujo de la Aspire no es una contradicción. Para ser seleccionados hay que superar unas pruebas basadas en partidos de 25 minutos cada uno en campos diferentes y difíciles: de tierra, arena y piedras.

Nos adaptamos a lo que nos ofrece África, como hacen los chicos que viven ahí. Es una prueba muy dura tanto para los jugadores como para los seleccionadores,

dice Colomer.

Son terrenos que no facilitan el gesto técnico, pero esto no es lo que nos interesa. Estudiamos la personalidad y la capacidad de elección. Este último es el primer punto de mi filosofía: un buen jugador es el que siempre elige la mejor opción. No me interesa un futbolista que sabe driblar a todos, si lo hace cuando tendría que pasar el balón.

A esto se le suma el aspecto cultural, uno de los dogmas de Colomer.

Cada jugador crece en un determinado contexto cultural, y si tú no conoces ese contexto, no vas a poder entender al jugador. ¿Cómo se vive en Senegal? ¿Cómo lidiar con la gente en Nigeria? ¿Cuáles son los valores fundacionales en Costa de Marfil? Estas preguntas son fundamentales para hacer un buen trabajo.”

Eupen terminó el campeonato en decimotercera posición y por primera vez en su historia participará dos años consecutivos en la Jupiler Pro League. Los jugadores entrenados por el español Jordi Condom llegaron también a la semifinal de la Copa de Bélgica.

El próximo objetivo es alcanzar las posiciones más altas de la tabla y tratar de clasificarse a una competición internacional.

Un crecimiento gradual, como fue la vuelta a la máxima división belga, acontecida en 2016 (gracias a la denegación de la licencia a White Star Bruxelles) después de que en las temporadas precedentes en dos ocasiones este club, expresión de la parte de habla alemana del País, había quedado eliminado en los playoff para ascender. Se diría que no es exactamente el rápido camino de avance que caracteriza los equipos manejados por propiedades muy ricas.

Es indiscutible que la llegada de los qatariotas no fue acogida con entusiasmo en el País – dice François Colin, periodista de Voetbalmagazine – pero hay que reconocer que no desaparecieron tras una mala temporada, sino que el compromiso siempre fue constante.

Josep Colomer no considera la filosofía del Barcelona, y por lo tanto la suya, como la mejor.

Es un concepto sin sentido. Cincuenta años de Liga de Campeones vieron triunfar cualquier idea de fútbol. No se puede afirmar que una es mejor que otra, porque en el fútbol no existe la fórmula mágica. Yo creo que en la base de cada equipo ganador son necesarios dos elementos: una filosofía precisa y jugadores adecuados para ella. Barcelona y Atlético Madrid son dos caras de la misma moneda y cada club elabora su propio estilo. Es difícil jugar como el Barça con los jugadores del Atlético y viceversa. Por eso Messi nunca será el mismo Messi lejos de Barcelona. Él encarna la filosofía blaugrana, es parte integrante de un determinado contexto. De hecho con la camiseta de Argentina nunca vimos al verdadero Messi.

Foto de portada ©Nicolas Lambert/BELGA
Foto equipo ©KAS Eupen
Foto celebración Eupen ©David Hagemann
Foto Josep Colomer ©Carlos Mira/AS