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Independiente del Valle, futuro campeón de Ecuador

En el sitio oficial, al lado del escudo, se destaca un lema exigente, de los que estremecen a los supersticiosos: “Futuro Campeón de Ecuador”. Casi un exceso de soberbia para un equipo que, hasta el ascenso y su primera temporada en la segunda división ecuatoriana en 2009, había vivido alejado de los reflectores, conduciendo una plácida existencia en las divisiones menores. Además, nada más apropiado para una ciudad dormitorio como Sangolquí, ubicada a solo diez kilómetros de la capital Quito, donde no faltan clubes de jerarquía.

Sin embargo en los últimos seis años el Estadio Municipal General Rumiñahui, con su capacidad limitada a 7500 espectadores, pasó de recibir conjuntos amateurs con nombres curiosos a admirar a los clubes más grandes del continente.

Hace unos meses, el que buscaba hacer gol frente a una fila de coches aparcados detrás del arco, era nada menos que Estudiantes de la Plata, que había llegado hasta aquí para jugar los preliminares de la Copa Libertadores. Considerando las facturaciones, más cercanas a las de equipos que ocupan la mitad de la tabla de posiciones de la Copa Pilsener que a las de los mayores clubes locales o sudamericanos, el Independiente no debería estar donde está. Pero lo cierto es que, después del ascenso a la primera división y el mantenimiento de la categoría en 2010 y en 2011, los negriazules consiguieron un cuarto, un segundo y un tercer puesto, terminando a lo más alto antes de la pausa por la Copa América. Los colores y el escudo evocan a los del Inter de Milán; el nombre, cambiado oficialmente en 2014 después de haber abandonado la referencia a José Terán, viejo dirigente de los ’70, alude a las peculiaridades de la sociedad: Club de Alto Rendimiento Especializado Independiente del Valle.

Desde 2006, cuando unos empresarios locales, entre los cuales hay el actual presidente Franklin Tello, vicepresidente de Kentucky Fried Chicken Ecuador, decidieron invertir dinero en los negriazules, Sangolquí se convirtió en uno de los centros principales, tal vez el principal, para la producción de futbolistas y etapa obligada para los observadores de equipos americanos y europeos.

Los resultados a nivel juvenil son impresionantes: tres participaciones a la Libertadores Sub20 y un dominio casi total en los campeonatos locales, con cincos títulos consecutivos en la categoría Sub16 y seis en la Sub18.

Triunfos que aumentaron la presencia de jugadores de las juveniles de Independiente en las varias selecciones nacionales. Si entre los 23 que Quinteros se llevó a Chile solo cuatro militan en Los Rayados del Valle y solo dos son nativos de Sangolquí, de aquí en adelante los números irán aumentando. Entre los aproximadamente 200 jóvenes que cada año viven, estudian y juegan al fútbol en un centro deportivo que se extiende por doce hectáreas, y por los cuales el club gasta el 30% de su presupuesto, ya empezaron a formarse las primeras generaciones de futbolistas profesionales, algunos de ellos ya vendidos al exterior. De Junior Sornoza, enganche del 1994 que se mudó a México después de dos temporadas como figura del club, a Jonathan González, atacante externo del 1995, él también transferido a la Liga MX al León, pasando por el clase ’95 Robert Burbano, desde 2013 en el plantel de Emelec, con el que mostró ya algo interesante en la Libertadores, por el lateral izquierdo Cristian Ramírez, ahora en el Ferencvaros de Hungría después de los pases por Fortuna Dusseldorf y Núremberg, y terminando con Carlos Gruezo, que con El Negriazul completó su formación futbolística antes de embarcarse en el camino que lo llevó a Stuttgart y al Mundial 2014, los elementos talentosos salidos de Independiente, o pasados por ahí para reavivar sus carreras, no faltan.

Por supuesto, el modelo predice que los jóvenes sean vendidos después de su afirmación en el primer equipo y sucesivamente reemplazados. Pero por el otro lado, Independiente es uno de los equipos menos seguidos en Ecuador, con un promedio de presencias que, a pesar de los excelentes resultados, se acerca a las dos mil unidades por cada encuentro. Es decir estar constantemente entre los dos o tres peores promedios de la máxima división. De todas maneras, hasta ahora, las cosas están funcionando muy bien: la institución es una de las pocas sin deudas en el país y, con la ayuda de veteranos reclutados por Sudamerica, como el uruguayo ex Reggina de Italia Pablo Caballero, el equipo sigue luchando de igual a igual con rivales que tienen recursos económicos significativamente mayores.

Traducido al Español por Alex Alija Čizmić (@bosnian1993)

Foto de portada ©infocancha.com
Foto Independiente del Valle 1 ©showsports.com.ec
Foto Independiente del Valle 2 ©andes.info.ec