Maracaná, el estadio más famoso del mundo cayó en desuso

El domingo pasado en el minuto 96 un contraataque de Rodinei, uno de los protagonistas menos esperados, completó la remontada del Flamengo ante Fluminense regalando la final del Campeonato Carioca 2017 a los Rubronegros. Esto aconteció 22 años después del último Clássico das Multidões que había decidido el campeonato estatal de Río de Janeiro, aquella vez en favor del Tricolor das Laranjeiras.
En este 2017, como en aquel entonces, el escenario del encuentro fue el magnífico Maracaná – el lugar del partido más importante de la historia del fútbol – que lleva justamente el nombre del periodista brasileño que tuvo la idea de renombrar el clásico carioca sobre mencionado con un más hermético Fla-Flu.

Y mientras el lunes el peruano Paolo Guerrero, el goleador del título estatal número 34 para Flamengo, recibía el premio como mejor jugador del campeonato y Wendel, el chico de 19 años de Fluminense, el de revelación del torneo, venía a la mente la tarde del día precedente, el maravilloso público de un Maracaná al que le quitaron el polvo solo recientemente para las semifinales y las finales del Campeonato Carioca. El estadio que acoge a los dos clubes de Río, después de las Olimpiadas 2016, cayó gradualmente en un estado de abandono. Falta de uso, asientos destruidos, césped arruinado, robos dentro de la instalación que no hicieron descuentos: en enero desapareció también el busto dedicado a Mario Filho.

“O Maraca” se encuentra actualmente en medio de una complicada gestión administrativa.

Nadie quiere asumir la responsabilidad de mantenerlo: el consorcio Maracanã S/A, al que en 2013 fue asignada la administración del estadio por 35 años, no aceptó la devolución del mismo por parte del Comité Olímpico brasileño, que había adquirido la instalación exclusivamente para el período de los Juegos Olímpicos del año pasado, porque la estructura no estaba en buenas condiciones; además las incertidumbres del gobierno del Estado de Río de Janeiro, indeciso si convocar una nueva licitación o no, hizo que desistiera de la compra la única empresa realmente interesada, el grupo francés Lagardère. Como un viejo que la familia no quiere cuidar más, porque inútil e difícil de manejar, el Maracaná parece haber quedado solo.

¿Cual será, por lo tanto, el futuro del estadio más famoso del mundo?

Por supuesto, la voluntad expresada desde hace tiempo por uno de los “hijos” de la instalación, el Flamengo, de mudarse a otro sitio para construir su propio estadio – muchas veces se habla del barrio de la Gávea, histórica sede del club precedente al viejo Maracaná – hace que el futuro de la instalación sea aún más incierto. Y los gastos exorbitantes que implica el alquiler del Estadio Jornalista Mario Filho para cada partido – es simbólica la dificultad del Fluminense, el otro “inquilino” del Maracaná, para encontrar los fondos para cubrir los gastos del partido de Copa do Brasil frente a Goiás, en el que presenciaron “solo” 20 mil personas – no empuja evidentemente a las dos instituciones a seguir su relación con el denominado “Templo del Fútbol”.

Como demuestran las entradas agotadas para los tres partidos del Flamengo en el grupo 4 del actual edición de la Copa Libertadores y los 68.165 espectadores del Fla-Flu del pasado domingo y a pesar de la multimillonaria reconstrucción puesta a punto para el Mundial 2014, el estadio que en 1969 vio el milésimo gol de Pelé es considerado solo para los encuentros más importantes.

Por el resto de los días queda completamente descuidado, guardián de las memorias futbolísticas nacionales brasileñas y del mundo entero del futebol que no debería ser olvidado tan fácilmente.

Foto de portada ©tropical.fm.br
Foto Paolo Guerrero ©Goal.com
Foto asientos ©noticiasaominuto.com