La mejor jugada 2015: José María Giménez

por Alessandro Penna

Texto original escrito en Italiano: Miglior giocata 2015: José María Giménez

Traducido al Español por Alex Alija Čizmić (@bosnian1993)

En Uruguay aseguran que el maestro Juan Alberto Schiaffino es el inventor del tackle, una afirmación que molesta los ingleses y nos deja un poco perplejos: esencialmente sería como descubrir que Picasso inventó el papel pintado.

Hay algo sobre el que no se aceptan discusiones: el tranque con cabeza es un producto totalmente uruguayo.

La estirada de cabeza es una jugada que habría permanecido enterrada en las memorias del fútbol antiguo si José María Giménez no hubiera pensado en resucitarla.

Estirada de cabeza - Josema Giménez

Uruguayo de Canelones (como Diego Lugano) y defensor central del Atlético de Madrid (el Inter de Milan tendría que agredecerlo porque es por él que Simeone renunció a Miranda), el veinteañero Josema sacó la jugada en el marzo pasado ante el Getafe y se repitió a mediados de octubre contra la Real Sociedad. En este segundo caso el tranque de cabeza se convirtió en una asistencia para Yannick Ferreira Carrasco que de contra definió el partido.

Un acto heroico,

afirmó el Cholo, y por una vez el adjetivo no pertenece al mundo de las hipérboles. Giménez se tiró con la cabeza a los pies de Jonathas (ex de Torino, Pescara y Latina).

Y no importa si los de la Real pidieron penal. La moviola exoneró al colchonero y destacó su maravilla, que parece una jugada instintiva y original pero que en realidad es una… copia.

Matìas González - El negro Pototo

Para los amigos el León de Maracaná Matìas González fue y siempre será el negro Pototo, tal como firmó esta foto dedicada a su amigo Lalo Rodriguez (foto Luis Ariel Rodríguez Testa ©José Salvador Da Costa)

De hecho, la patente del tackle de cabeza pertenece a Matías González, stopper de los años 50 que hasta en Montevideo, donde están acostumbrados a esta aspereza, definían “rústico”. Matías presentó su “creación” en el partido más famoso de todos los tiempos, por lo menos en el hemisferio austral: 16 julio 1950, Brasil-Uruguay 1-2, estadio Maracaná.

La leyenda del Maracanazo decora con la inmortalidad sólo el trio Varela-Schiaffino-Ghiggia, pero González fue, segun la opinión unánime de la prensa charrúa de aquel tiempo, el más valiente de todos, el único que mereció un apodo personalizado: Artigas Matías González Ghiggia Moacyr Barbosa.

Uruguay - Maracanazo 1950

Aquí Matìas González está sonriendo con la pelota bajo el brazo, abrazado por Máspoli y abrazando a Gambetta, antes de la final del Mundial 1950

Y pensar que no tenía que participar en aquel mundial: los elegidos por el DT Julio López eran Raúl Pini y Joaquín Bermúdez. El primero se excluyó firmando para los Millonarios de Colombia y el segundo se lesionó.

Matías era la tercera opción pero, sin embargo, podría haberse quedado en Artigas, la ciudad donde nació (en 1925) y murió (en 1984), y donde hoy hay un estadio que lleva su nombre.

A Obdulio Varela, el capitán y el alma de aquella Celeste, no le caía bien.

“Es un rompehuelgas. Cuando convoqué la huelga (en 1948 para que fuera reconocido el sindicato de los futbolistas, N.d.R.) él siguió jugando para los jefes.”

Fue necesaria la diplomacia de otro mito del fútbol uruguayo, José Nasazzi, para convencer a Varela de que eliminara su veto.

En la finalísima a González le tocó la tarea más complicada: marcar a Ademir, el goleador del torneo, el hombre que cambió definitivamente la táctica sudamericana (los entrenadores brasileños agregaron un hombre a la defensa de tres para contenerlo).

Brasil vs Uruguay 1-2 - Maracanazo 1950

Matías supo limitarlo alternando buenos y malos modales pero la única vez en la que se le escapó lo paró con un prodigioso tackle “inverso”, trabando con la cabeza un remate que si hubiese entrado habría convertido ese épico partido en normal.

(artículo publicado, en version reducida, en Gazzetta Gold)